JORGE ARAVENA LLANCA
PICHILEMU: En los
escritos de José Toribio Medina y Manuel Rojas.
Ambos colosos están
íntimamente vinculados a Pichilemu desde sus diferentes posturas. Científico el
uno y un creador de las letras, el otro.
A comienzos del siglo veinte,
don José Toribio fue instado por don Agustín Ross a realizar un levantamiento
de un sitio arqueológico. A la sazón era el profesional más idóneo para
ejecutar tal encargo. No se andaba con chicas el señor Ross, más aún, el
hallazgo ocurrió en su propiedad cuando sus servidores realizaban obras de
construcción, hablamos de 1905, y si hoy todavía empresarios y particulares
inescrupulosos persisten en pasar la aplanadora y ocultan muchos
descubrimientos similares para que no se retrasen sus obras y se eleven los
costos, o peor, actúan como huaqueros. Por ello, su gesto con los restos de la
cultura ancestral es del máximo respeto. El señor Evaristo Merino, bajo sus
órdenes o por su propio arbitrio, paraliza las obras, informa y surge la
invitación a don José Toribio Medina quien acude en medio de su siempre
abultado ajetreo intelectual.
Las notas de aquella
prospección es lo que nos muestra Jorge Aravena Llanca en esta publicación. Es
de suma importancia recordarla una y otra vez, hasta que los mitos basura
desaparezcan. Basta de publicidad para turismo de quinta. Aravena señala,”
Medina no se hace eco de la fantasía popular que esta cueva estaba unida con el
Hotel Ross y al Casino.”
El abordaje de Jorge
con el Escritor Manuel Rojas ocurre en persona dentro del marco de actividades
culturales muy importantes de nivel
nacional y latinoamericano y luego a través de sus obras, especialmente
aquellas en las que Manuel Rojas da cuenta de su vínculo con Cáhuil- Pichilemu,
con sus gentes de familias tradicionales de larga presencia en la localidad,
también, recorriendo su paisaje.
“No solo he visto
Chile: lo he vivido y lo he sentido”. Nos dice Manuel Rojas en sus semblanzas y
reflexiones plasmadas en crónicas y obras, nos muestra cómo ha llegado a lo
esencial. “Este concepto de tierra y realidad, trascendente, implica algo más
que sensibilidad, entra en un concepto de amor al prójimo, en la realidad de
hombre y tierra, prosecución a través del tiempo, el que, por egoístas
intereses , algunos los miden no por hombres sino por guerras, por presidentes,
por deportistas, y no por meros e insignificantes trabajadores nacidos en los
márgenes de una laguna, repartidor de sal y viviendo sin alardes su anónima
existencia, aunque duela y muchos no la comprendan son estos los verdaderos
hombres que construyen una nacionalidad. Aravena Llanca nos regala esta
reflexión y aparte otras muy novedosas e interesantes en torno del origen de
vocablos como; Chile y el propio patronímico, Llanca.
Buena razón para leer;
Pichilemu en los escritos de José Toribio Medina y Manuel Rojas.