martes, 20 de noviembre de 2018


JORGE ARAVENA LLANCA
PICHILEMU: En los escritos de José Toribio Medina y Manuel Rojas.
Ambos colosos están íntimamente vinculados a Pichilemu desde sus diferentes posturas. Científico el uno y un creador de las letras, el otro.
A comienzos del siglo veinte, don José Toribio fue instado por don Agustín Ross a realizar un levantamiento de un sitio arqueológico. A la sazón era el profesional más idóneo para ejecutar tal encargo. No se andaba con chicas el señor Ross, más aún, el hallazgo ocurrió en su propiedad cuando sus servidores realizaban obras de construcción, hablamos de 1905, y si hoy todavía empresarios y particulares inescrupulosos persisten en pasar la aplanadora y ocultan muchos descubrimientos similares para que no se retrasen sus obras y se eleven los costos, o peor, actúan como huaqueros. Por ello, su gesto con los restos de la cultura ancestral es del máximo respeto. El señor Evaristo Merino, bajo sus órdenes o por su propio arbitrio, paraliza las obras, informa y surge la invitación a don José Toribio Medina quien acude en medio de su siempre abultado ajetreo intelectual.
Las notas de aquella prospección es lo que nos muestra Jorge Aravena Llanca en esta publicación. Es de suma importancia recordarla una y otra vez, hasta que los mitos basura desaparezcan. Basta de publicidad para turismo de quinta. Aravena señala,” Medina no se hace eco de la fantasía popular que esta cueva estaba unida con el Hotel Ross y al Casino.”
El abordaje de Jorge con el Escritor Manuel Rojas ocurre en persona dentro del marco de actividades culturales muy importantes  de nivel nacional y latinoamericano y luego a través de sus obras, especialmente aquellas en las que Manuel Rojas da cuenta de su vínculo con Cáhuil- Pichilemu, con sus gentes de familias tradicionales de larga presencia en la localidad, también, recorriendo su paisaje.
“No solo he visto Chile: lo he vivido y lo he sentido”. Nos dice Manuel Rojas en sus semblanzas y reflexiones plasmadas en crónicas y obras, nos muestra cómo ha llegado a lo esencial. “Este concepto de tierra y realidad, trascendente, implica algo más que sensibilidad, entra en un concepto de amor al prójimo, en la realidad de hombre y tierra, prosecución a través del tiempo, el que, por egoístas intereses , algunos los miden no por hombres sino por guerras, por presidentes, por deportistas, y no por meros e insignificantes trabajadores nacidos en los márgenes de una laguna, repartidor de sal y viviendo sin alardes su anónima existencia, aunque duela y muchos no la comprendan son estos los verdaderos hombres que construyen una nacionalidad. Aravena Llanca nos regala esta reflexión y aparte otras muy novedosas e interesantes en torno del origen de vocablos como; Chile y el propio patronímico, Llanca.
Buena razón para leer; Pichilemu en los escritos de José Toribio Medina y Manuel Rojas.